Chistes / Chistes de familia

El abuelo llama al nieto...

El abuelo llama al nieto a escondidas y le dice:

“En la mesita de noche de tu papá hay un frasquito pequeño con unas pastillitas azules que dice Viagra. Si tú me traes una pastillita de ésas, sin decirle nada a tu papá, mañana temprano te doy 100 pesos.

“¿100 pesos, abuelo? ¡Eso es mucho dinero! Está bien, espérame aquí”.

El niñito llega a la recámara del papá y agarra el frasquito y lee:

“Via...gra, éstas son y le lleva la pastilla al abuelo.

Al siguiente día, el chiquillo se levanta muy temprano y va a saludar al viejo.

“Buenos días, abuelo. ¿Cómo dormiste?”

“Muy bien, hijo (con una sonrisa de oreja a oreja)”.

Y le entrega 2 mil pesos.

El chico, extrañado, alega:

“Abuelo, tú me ofreciste sólo 100 pesos”.

“¡Sí, 100 que te doy yo y 1900 que te manda tu abuela!”
Chistes / Chistes de familia

Marcelo estaba trabajando

Marcelo estaba trabajando, cuando su jefe va y le pregunta:
- ¿Oiga, no piensa ir al velatorio de su suegra?.
Y él le contesta:
- No jefe, primero el trabajo, y después la diversión.
Chistes / Chistes religiosos

Una pareja tenía dos niños...

Una pareja tenía dos niños pequeños, de 8 y 10 años de edad, quienes eran extremadamente traviesos. Siempre estaban metiéndose en problemas y sus padres sabían que si alguna travesura ocurría en su pueblo sus hijos estaban seguramente involucrados.
La mamá de los niños escuchó que el sacerdote del pueblo había tenido mucho éxito disciplinando niños, así que le pidió que hablara con sus hijos. El sacerdote aceptó pero pidió verlos de forma separada, así que la mamá envió primero al niño más pequeño.
El sacerdote era un hombre enorme con una voz muy profunda, sentó al niño frente a él y le preguntó gravemente:
¿Dónde está Dios?
El niño se quedó boquiabierto pero no respondió, sólo se quedó sentado con los ojos pelones.
Así que el sacerdote repitió la pregunta en un tono todavía más grave:
¿Dónde está Dios?
De nuevo el niño no contestó.
Entonces el sacerdote subió de tono su voz, aún más, agitó su dedo frente a la cara del niño, y gritó:
¿Dónde está Dios?
El niño salió gritando del cuarto, corrió hasta su casa y se escondió en el closet, azotando la puerta.
Cuando su hermano lo encontró en el closet le preguntó:
¿Qué pasó?
El hermano pequeño sin aliento le contestó:
¡Ahora si que estamos en graves problemas hermano, han secuestrado a Dios y creen que nosotros lo tenemos!
ESHUMOR PRESENTA